Capítulo 16

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Capítulo 16

Mensaje  Hikari el Mar Feb 16, 2010 8:04 pm

Capítulo 16
Indestructible.





Axel: ¡No corras!
Hikari: ¡Y una leche!
Subí por el tejado lo más rápido que me lo permitieron mis pies, huyendo de las bolas de fuego que Axel me lanzaba a los tobillos.
Axel: ¡Venga, a bailar!
El pelirrojo añadió los chackrams a la “fiesta”. Uno casi me raja la espalda, el otro me clavó al techo…eh, suelo…. Tejado.
Hikari: ¡Mierda!
Axel: ¡Te tengo!
Axel me lanzó otra enorme bola de fuego. Desenvainé la espalda con la mano libre y de devolví el ataque al pelirrojo. Axel recogió las llamas con su mano derecha.
Axel: Bien, bien.
Conseguí desincrustar el chackram de entre las tejas y miré al pelirrojo con un arma en cada mano. El “arito” era más ligero de lo que pensaba.
Axel: Oh…
El pelirrojo puso los brazos en jarras y ladeó la cadera hacia la derecha.
Axel: ¿Vas a atacarme con mis armas? Interesante ¿Crees que sabrás usarlos?
Hikari: No lo sé ¿Tiene algún truco?
Axel: Procura no cortarte a ti misma.
Hikari: oh
Axel sonrió, invocó el otro y me lo tiró. Envainé la espada y le miré desde el tajado. Moví un poco los brazos hacienda un vago amago de imitar los movimientos del pelirrojo.
Hikari: ¿Y ahora qué?
Axel: intenta golpearme, estoy desarmado, debería ser pan comido ¿No?
Hikari: Ni de coña, tu eres un enfermo inestable que seguro que degollaba gallinas atropellándolas con la bici de pequeño. Además, aún te quedan las llamas danzantes del infierno.
Axel: Cierto, prometo usarlas en defensa propia.
Salté hacia él. Axel se puso de cuclillas y luego saltó hacia mí. Intenté golpearle, pero me esquivó en el aire y aterrizó sin hacerse ni un rasguño.
Me giré hacia el, ya en el suelo, y corrí enérgicamente lanzando estocadas al aire intentando desesperadamente golpearle.
Axel: ¡Lenta!
Hikari: ¡Calla!
Corrí hacia él, crucé los brazos sobre el pecho y los abrí rápidamente sobre su cuello. No llegué a completar el movimiento dado que el pelirrojo me cogió de las muñecas y sonrió.
Axel: ¿Bailas?
Axel dio un par de vueltas sobre si mismo y me lanzó a un par de metros de distancia. Rápidamente me incorporé y le lancé los chackrams. Axel creó una especie de escudo de llamas en el que rebotaron los “aritos” como si se tratara de una firme pared de hormigón.
Axel: I’m indestructible, determination that is…
Hikari: Ja, ja, ja, deja a Disturbed en paz.
Axel: ¿Hoy no tienes MP3 que dejarme? Es que me aburro
Hikari: ¿MP3? ¿Cuándo te he dejado yo el mío?
Axel: Bah, déjalo, quédate con la copla de que es más emocionante mirar a una mosca rondando una mierda que luchar contigo.
Hikari: ¡Serás…!
Salté nuevamente hacia él, quise golpearle, pero el pelirrojo me frenó agarrando los chackrams por un extremo sin pincho y me los arrancó de las manos.
Axel: Acabemos con esto.
El pelirrojo hizo un grácil movimiento y sin que me diera tiempo a reaccionar hundió uno de los pinchos de sus armas en mi hombro. Pegué un alarido de dolor al tiempo que me pateaba la herida y me tumbaba. Antes de que siquiera me diera tiempo a llevarme la mano a la herida ya estaba en el suelo con el frío acero rozando mi cuello y la rodilla del pelirrojo en mi pecho.
Hikari: Ay… ¡Capullo! ¿Era realmente necesario esto?
Axel: Estás perdiendo tu toque…
Hikari: ¿Eh? ¡Que toque ni que niño muerto! Quítate de encima que me haces daño
Axel: Olvídalo…
El pelirrojo parecía triste… Desvaneció sus armas y se quedó estático, co los brazos cruzados sobre el pecho mirando hacia el horizonte.
Hikari: Bueno… no ha ido tan mal ¿No?
Axel: Me alegro de ver que no va mal, vas a matar y no te andas con rodeos, eso está bien.
Axel se giró hacia mí.
Axel: tengo hambre y estoy cansado de modo que lo dejamos por hoy
Hikari: Pero…
Axel: Mañana te advierto que o seré tan blando como hoy.
Me apreté la herida en el hombro, si eso era blando…
Axel: Vamos
Hikari: Tengo que ir a ver a Frixen.
Axel: ¿Por una mierda de rasguño?
Hikari: Me duele…
Axel chascó la lengua
Axel: A ver…
Axel metió su mano en el bolsillo y sacó una poción y me dio un poco.
Axel: Cura sana, culito de rana, si no cura hoy curará mañana, arreglado.
El pelirrojo se dio la vuelta y se guardó el frasquito de nuevo en el bolsillo.


En cuanto llegué a mi habitación cerré la puerta y me deslicé lentamente por la pared hasta llegar al suelo.
A través de la ventana abierta una suave brisa me refrescaba la cara.
Miré mi espada. ¿Cuánto tiempo hacía que la tenía? Estaba hecha polvo, debería de comprarme otra…
Me incorporé y tras guardarla en su funda la dejé dentro del armario. Cuando la vi ahí se me quitaron las ganas de deshacerme de ella. Por alguna razón tenía la sensación de que era algo muy querido para mí… Pero no, no se por que…
En ese momento un sonido de cascabeles me hizo sobresaltarme.
Me giré hacia la cama.
Imposible.
El gato negro, ya de sobra conocido, estaba tumbado sobre mi cama.
Podría ser otro gato ya que esta vez llevaba un bonito collar de cuero negro con un cascabel, pero sus ojos le delataban.
Hikari: ¿Por qué me sigues gatito?
Entonces pareció molesto porque se le erizaron levemente los pelos. Saltó de la cama y ladeó su cuello enseñando una parte del collar donde había algo escrito con letras doradas.

“Efebo”

Hikari: ¿Te llamas Efebo?
El gatito maulló.
Hikari: Que mono pero, aún no me has dicho que haces aquí.
Estoy loca, hablando con un gato, como si me fuera a entender…
Sin embargo el animalito se dio la vuelta y se metió debajo de la cama. Al instante salió con la espada de la tienda en la boca. La funda era preciosa, blanca, con detalles en color lila. Dejó el paquete a mis pies y se sentó esperando mi reacción.
Abrí la boca y los ojos desmesuradamente.
Hikari: ¿¡Pero de donde has sacado tú esto!? ¿Cómo lo has conseguido? ¿Cómo sabias que lo quería?´
El animalito simplemente ronroneó. Me arrodillé y tomé el arma entre mis manos. Era tan ligera como parecía. Era preciosa. Miré la empuñadura y descifré el grabado.

“Lavender”

Miré al gatito sonriente y le acaricié detrás de las orejas.
Hikari: gracias Efebo.
Entonces se abrió la puerta.
Thessla: Oye Hi, has visto mis…
Thessla entonces se quedó paralizada al ver al gato. Thessla gritó, Efebo bufó y saltó por la ventana.
Hikari: ¡Oh dios, hay más de diez plantas!
Rápidamente me asomé a la ventana, pero no había ni rastro de Efebo…
Thessla: ¡Subnormal!
Thessla me cogió violentamente del cuello de la gabardina y me estampó contra la pared.
Hikari: ¿Pero que coño…?
Thessla: ¡Eso digo yo! ¿Qué coño hacías con esa alimaña?
Hikari: ¡Es un maldito gato Thess!
Thessla: ¡No! ¡No lo es! ¡No tienes ni idea de lo que es, ni siquiera de quien es!
Hikari: Uh… ¿Efebo?
Thessla bufó y me soltó.
Thessla: Maldito gato de mierda… siempre dando por culo, siempre molestando…
Thessla dejó entonces de murmurar para sí misma y me señaló con un dedo acusador.
Thessla: Óyeme bien jovencita…. En esto que te digo puede irte la vida…
Thessla me miró fríamente con sus ojos celestes.
Hikari: ¿Q-Qué pasa?
Thessla: Ni se te ocurra volver a acercarte a ese gato ¿Entendido? Y si ves a un tipo con un traje blanco y ojos azules… Corre, simplemente corre, no dejes que te alcance…
Hikari: ¿Pero por qué?
Thessla no añadió nada más, simplemente abandonó la habitación de un portazo.
Menudo día…

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