Capítulo 15

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Capítulo 15

Mensaje  Hikari el Mar Feb 16, 2010 8:03 pm

Capítulo 15
Pálida luz de luna





Axel: Oh, veo que eres puntual, jovencita.
El pelirrojo me esperaba apoyado en la pared de la terraza mirando hacia el horizonte.
Hikari: ¿Sabes lo que significa la palabra intimidad?
Axel: Eh… ¿Si?
Axel dejó de mirar a la inmensidad para clavar sus ojos en mí
Hikari: Entonces… ¿Por qué puñetas entras en mi cuarto a esas horas? ¡Capullo!
Axel: ¡Calla! ¡Ha sido horrible verte solo con una camiseta de tirantes y los pantalones!
Hikari: ¡Imbécil!
Axel: Sabes que me adoras
Hikari: Como sigas haciendo esto te juro que para tu cumpleaños vas a recibir una caja de pino…
Axel: ¿Para guardar mis abalorios?
Hikari: Para meterte dentro y enterrarte vivo ¬¬
Axel: Uhm, interesante propuesta, bueno pequeña florecilla, ¿Sabes para qué estamos aquí?
Hikari: No, siempre me das ordenes y no me dices para que puñetas…
Axel: Oh, mejor, mejor, esto me permitirá deleitarme con la expresión de tu rostro.
El pelirrojo dijo esto con un tono cortante, dejándome con la palabra en la boca.
Axel: Verás… Ya te he dicho y has oído que estamos en una situación delicada y toda esa mierda, bla, bla, bla, bla ¿No?
Hikari: Eh…si.
Axel: Bien, resumiendo, tú y yo vamos a disfrutar de mucho tiempo juntos las próximas semanas.
Hikari: ¿Y eso?
La cara de Axel tomó un aire oscuro y malicioso, con una amplia sonrisa sádica de oreja a oreja.
Axel: Voy a ponerte las pilas jovencita, vas a regar todo este campo con tu sudor, te esperan unos de los entrenamientos más duros y mortales de toda tu vida.
Se me heló la sangre en las venas.
Hikari: Es coña ¿verdad?
Axel negó con la cabeza.
Hikari: Oh, mierda…
Miré hacia la barandilla.
Hikari: Y me has traído a la terraza para que me tirara en cuanto me lo dijeras ¿no?
El pelirrojo rió sonoramente.
Axel: Anda tonta, ven.
Me acerqué con desconfianza hacia él.
Axel: Pese a que esto atenta contra mi conciencia, me veo obligado a hacerlo…
Un escalofrío me recorrió la espalda. ¿Cortarme en dos? ¿Incinerarme?
Hikari: ¿El qué?
Axel: Portales, voy a enseñarte a abrirlos.
Se me iluminaron los ojos mientras que daba saltitos a su alrededor. Finalmente la mirada de Axel consiguió que parara, pero no borró la sonrisa de mi cara.
Axel: bien, extiende el brazo
Hikari: ¿Cual?
Axel: Con el que escribas
Extendí pues el izquierdo
Hikari: ¿Y ahora qué?
Axel se puso detrás de mí, extendió el brazo y entrelazó sus dedos con los míos.
Axel: Cierra los ojos
Hikari: uhm…
Giré la cabeza hacia el y le lancé una de mis adorables miradas de sobra conocidas mientras que señalaba hacia su mano y la posición en la que el estaba.
Axel: ¡Joder, no voy a violarte ni nada por el estilo!
Hikari: De ti no me fío
Axel: Vale, pues no te enseño.
Hikari: Bueeeno….
Suspiré y volví a la postura inicial
Axel: Cierra los ojos
Los cerré
Axel: Vale, ahora, concéntrate. Esto no es fácil, ya te aviso, de modo que si no te sale a la primera no te frustres.
Asentí. Axel cerró su mano sobre la mía.
Axel: Bien, quiero que te centres en tu interior, quiero que busques en tu corazón algo frío, cualquier ápice de oscuridad
Arqueé la ceja. Ya iba a abrir los ojos y a girarme hacia el cuando el pelirrojo soltó un bufido.
Axel: tómatelo en serio ¿Vale?
Suspiré. “Quiero que busques en tu corazón algo frío, cualquier ápice de oscuridad” ¿Y cómo narices se hace eso? En fin… Ya iba a renunciar cuando comencé a tener una sensación de frío. El exagerado calor que desprendía el cuerpo de Axel (relacionado, supongo, con el hecho de que su elemento es el fuego), se fue desvaneciendo y un frío interior se apoderó de mí. Había algo, algo ahí dentro que era frío, denso, pesado y desagradable, algo que me daba escalofríos.
Axel: ¿Hi?
La voz de Axel me sonaba ya muy lejana mientras que esa agobiante sensación se apoderaba de mí. Me producía arcadas y me hacía temblar, me daban ganas de tirarme al suelo y echarme a llorar. Era como una pesadilla y como tal, acabé despertándome de ella gracias al apretón que Axel me pegó en la mano. Volví a sentir el calor de su brazo junto al mío y la nauseabunda sensación se había reducido, aunque por desgracia, seguía ahí.
Axel: Lo encontraste ¿verdad?
Hikari: Si…
Axel: Intenta llevarla por el brazo hasta tu mano, hasta la llama de los dedos.
Me causó repulsión la idea, pero lo hice.
Sentía como se iba deslizando desde mi pecho hasta el hombro, retorciéndose, recorriendo las fibras de mis músculos, las células de mi piel, helándolas y siguiendo hacia delante. Finalmente sentí un hormigueo gélido en la yema de mis dedos y la palma de la mano, contrarestada pos la calidez de la piel del pelirrojo.
Axel: Quiero que pienses en ese lugar intermedio, ese al que siempre vamos antes de llegar al destino final. Piensa en eso intensamente, visualízalo como si estuvieras allí ahora. ¿Lo tienes?
Asentí. Un sitio de colores, con el símbolo de la Organización revoloteando…Sí, era ese.
Axel: Ahora, con esa imagen en la cabeza, quiero que visualices el portal y que abras la mano y los ojos cuando yo te diga ¿Vale?
Asentí de nuevo. Me concentro en el portal, en el sitio al que quiero ir, en el hormigueo… Esto son muchas cosas…
Axel: Hazlo.
Abrí los ojos. Axel abrió la mano rápidamente a la vez que yo. Me pegó un vuelco el corazón cuando vi como ante mis ojos se abría uno de esos portales.
Axel: Increíble, pensé que no te saldría.
Yo seguía anonadada mirando mi triunfo. El pelirrojo me revolvió el pelo.
Axel: Que orgulloso estoy de ti
Hikari: ¡Ay, ay! ¡Que me despeinas desgraciado!
Axel me dedicó una afable sonrisa, después se dio la vuelta y comenzó a andar hacia la barandilla.
Axel: Bien, bien, no vamos mal, ahora solo queda ponerte un poquillo en forma, enseñarte unos cuantos truquillos y…
Hikari: Axel…
Axel: ¿uhm?
Hikari: Saïx me dijo que dentro de poco nos tendríamos que ir…
Si, cierto, aún recuerdo esa breve conversación con Saïx en las escaleras, aquella en la que me demostró los limites de la bordería humana, porque él los traspasó.
Axel: Sí, pero sólo vosotros, Vexen, Lexaeus, Zexion, Marluxia, Larxene y yo nos quedaremos aquí. Vosotros iréis a la otra base.
Hikari: La de… ¿Cómo se llama? … ¿El mundo inexistente?
Axel: Bingo
Hikari: ¿Me enseñarás ese sitio algún día?
Axel: Podemos ir ahora si lo deseas
Hikari: ¿De verdad?
El pelirrojo asintió
Axel: Te vendrá bien para no perderte cuando estás allí, no creo que haya algún pringado tan caritativo como yo que haga de niñera
Hikari: Oh, gracias ¬¬
Axel sonrió y abrió un portal.


Las nubes grises ahogaban incluso a la pálida luz de la luna suspendida en el cielo nocturno.
Enormes rascacielos se alzaban ante mis ojos intentando alcanzar las nubes.
Era una ciudad oscura y fría.
Aparecimos en un pequeño callejón al que Axel denominó como el Callejón del Intersticio.
Axel: Ven, te mostraré el castillo.
Axel comenzó a andar, yo le seguí. El pelirrojo me iba diciendo el nombre de los lugares por los que pasábamos.
Axel: Esta zona se llama Pasaje de la Otredad.
Hikari: Que nombres tan pintorescos y alegre ¿no?
Axel se sonrió.
Axel: Posiblemente se pospusiera el emo de Zexion.
Caminamos hasta llegar a una especie de plaza frente a la cual se erguía orgulloso un enorme rascacielos con pantallas de televisión en la azotea.
Hikari. Es enorme
Axel: es el rascacielos de los recuerdos…
El pelirrojo alzó la vista hacia unas enormes pantallas de televisión que se encontraban en los últimos pisos del rascacielos.
Axel: En esas pantallas puedes ver parte algunas imágenes de tus recuerdos
Miré a las pantallas. Por un instante me pareció ver la imagen del pelirrojo reflejada en una de ellas pero luego se desvaneció. Parecían estar estropeadas ya que no se veía nada con nitidez. De vez en cuando salía una imagen borrosa de distintas personas que me sonaban pero que no recordaba.
Hikari: Axel ¿Has visto eso?
Axel: no…Sólo tú puedes ver tus propios recuerdos…yo veo los míos…
Hikari: Me pareció ver… No importa.
Axel: Vamos.
Había aparecido una chica, una chica un tanto más joven que yo ahora, tenía el pelo negro y un tanto rizado. ¿Mis recuerdos? Esa tía me sonaba pero no recordaba haberla visto en mi vida….
Caminamos por las oscuras calles de la tétrica ciudad. Miré hacia las ventanas de los edificios. En una de ellas había una persona observándonos. Cruzó su mirada con la mía, entonces pegó un respingo y bajó bruscamente la persiana.
Entonces cientos de ventanas se cerraron de la misma forma.
Hikari: ¿Pero qué…?
Axel: Nos temen, temen a la Organización.
Hikari: ¿Pero quién? ¿Quién vive aquí?
Axel: Incorpóreos, pero no son como los otros. La gente que vive aquí tienen forma humana, como yo, la diferencia es que no son lo suficientemente fuertes como para entrar en la organización. Viven aquí, mirando por sus ventanas día y noche, esperando.
Hikari: ¿Esperando a qué?
Axel: A algo que cambie su situación actual
Hikari: ¿Cómo presentarse ante la organización? ¿Cómo los chicos que mataste?
Axel: Sí, ellos vivían aquí…
Hikari: ¿Por qué lo hiciste? ¿Desconoces el concepto de misericordia o qué?
El pelirrojo paró, mí y me miró con unos ojos fríos.
Axel: Yo solo cumplía órdenes y si las órdenes son que me deshaga de ellos no tengo otra alternativa.
Hikari:…
Tras la pausa Axel volvió a caminar sin dirigirme la palabra durante un rato.
Entramos por otro callejón hasta llegar a un acantilado sin fondo en el centro del cual flotaba un inmenso castillo que por alguna enferma razón me recordó ligeramente a la estrella de la muerte.
Axel: El umbral de la desesperanza… Ahí delante está la entrada al castillo.
Hikari: ¿Y como llegamos allí?
Axel: Fácil, atenta.
El pelirrojo extendió la mano y un camino translucido de color azulado apareció ante nosotros guiándonos hacia lo que parecía ser la entrada del castillo. Ciertamente era inmenso.
Axel: La llamada de la nada.
Hikari: ¡qué pasada!
Si, realmente enorme, todo tan mágico, tan futurístico, tan… blanco…
Axel: Ven
Axel hizo un gesto con la mano y le seguí. Tras pasar el hall atravesamos un largo pasillo hasta llegar a una especie de ascensor que nos llevó muchísimas plantas hacia arriba.
Miré hacia abajo y el vértigo se apoderó de mí.
Hikari: Ay…Me he mareado…
Axel: Es la ascensión maldita.
Hikari: Eso es un apodo o su verdadero nombre.
Axel: Su nombre
Hikari: Sí señor, Zexion estaba inspirado….
Tras atravesar un enorme pasillo llegamos a unas escaleras en medio de un espacio enorme con el símbolo de la Organización por las paredes.
Hikari: ¿Este no tiene nombre?
Dije al ver que el pelirrojo no había dicho nada mientras que subíamos las escaleras.
Axel: Vista crepuscular.
Hikari: Oh ¿tenéis a Edward y Bella empalados en alguna parte de la sala?
El pelirrojo comenzó a reír a carcajada limpia mientras que se le saltaban las lágrimas
Axel: Muy buena, esa es muy buena.
La siguiente sala tenía una cristalera con la que se podía ver la hermosa luna con forma de corazón brillando entre las nubes de tormenta.
Axel: La salón de las melodías huecas…
Hikari: ¿Eh?
Axel: Es el nombre de este lugar, ¿sabes de sonde salió?
Negué rotundamente con la cabeza.
Axel: Antes este lugar se juzgaba a los que cometían un agravio y también se les ejecutaba. Lo de las melodías huecas viene de que a la gente se le solía decir la sentencia a veces incluso antes del juicio, entonces, por mucho que se lamentaran, arrepintieran o suplicaran su destino era inevitable… También se le pensó llamar salón de las melodías rotas dado que a la gente se le solía ejecutar antes de que terminaran sus oraciones, plegarias, súplicas…
Miré al pelirrojo con los ojos abiertos de par en par.
Hikari: oh, Dios, que…
Axel: ¿Gore? Puede, pero no sufras, esta sala ya ha perdido por completo ese uso, sigamos. Atravesamos el salón y salimos a una especie de terraza en la que por fin el aire fresco del exterior me hizo olvidar las imágenes que habían invadido mi imaginación en la anterior sala. Todo esto era inmenso, ya estaba cansada de recorrer pasillos y salas.
Hikari: ¿Cuánto queda?
Axel: ¿Ya te aburres?
Hikari: Estoy cansada
Axel me miró impaciente desde lo alto de unas escaleras.
Axel: Ya falta muy poquito.
Suspiré e intenté adaptarme de nuevo al paso del pelirrojo
Axel: Bueno, y otra vez el salón de las melodías huecas.
Hikari: Esto ya lo hemos visto…
Axel: Si, pero esto no
El pelirrojo puso su mano en un punto específico de la pared y abrió una especie de pasadizo secreto.
Axel: Sorprendida ¿Eh?
Hikari: Hombre, el 90% de las bases secretas tienen pasadizos secretos de modo que… No mucho.
Axel: Aguafiestas
Hikari: ¡Encima!
Tras pasar otro inmenso pasillo llegamos a una sala de una estructura idéntica a la planta de las habitaciones en el Castillo del olvido. Axel me guió hasta llevarme frente a una puerta con la misma habitación que la de mi cuarto en el Castillo del Olvido. Junto a las puertas había un moderno dispositivo de identificación de huellas dactilares. Que emitía una tenue luz azulada.
Axel: Bueno, está será tu futura habitación, déjame que configure la cerradura.
El pelirrojo entonces puso su mano en el aparatito electrónico que le escaneó la palma de la mano. Acto seguido cogió mi mano derecha y la puso sobre el scanner. Tras esto toqueteó un poquito más los botones y finalmente la puerta se abrió.
Hikari: ¿Qué has hecho?
Axel: Activar el dispositivo de seguridad. Toda la organización está habilitada a entrar en cada habitación porque sus huellas están registradas. Tú ahora estás grabada en esta memoria como “propietaria”, de modo que si no quieres que nadie tenga acceso a esta sala o solo un reducido grupo de gente tienes que tocar poner tu mano otra vez y… Bueno, el “menú”, por así decirlo, es bastante sencillo, más o menos, simplemente sigue los pasos que te indican y punto. En fin, ¿Entramos?
La habitación era ligeramente más pequeña, con un aire más futurístico y del mismo color blanco enfermizo de las paredes de todo el lugar.
Hikari: No está mal…
Axel: Dentro de unos días deberías de empezar a trasladar tus cosas aquí, no se cuando tendréis que desocupar el Castillo del Olvido.
Hikari: Uhm, tampoco es que tenga mucho, y además, lo poco que tengo está en casa de Thessla.
Axel:…
El pelirrojo apartó la mirada en cuanto pronuncié ese nombre tabú. Uy, uy, uy, drama. Aquí ha pasado algo y no me he enterado, ahora que lo pienso… Hace tiempo que no la veo…
Hikari: ¿Ocurre algo?
Axel: Nada, tonterías.
Hikari: ¿Que tonterías?
Axel: ¿Qué tal con Xeris?
Que rápido cambiamos de tema… El caso merece un estudio profundo más adelante…
Hikari: Bien
Axel: Ya sabes de que conozco al cara-colador ¿No?
Hikari: Sí, Xeris me engañó vilmente para que fuera y…
Axel: No te involucres mucho con ese grupo… No te acerques a él, no me gustaría tener que soltarte un “te lo dije” respecto a esto.
Hikari: ¿Por qué?
Axel: Porque sé lo que es y le conozco y porque tengo mis razones, fin.
Suspiré y me crucé de hombros
Hikari: ¿Por qué esa obsesión con el blanco?
Le pregunté al pelirrojo mientras que dejábamos la habitación y cerraba la puerta.
Axel: Ni idea, pregúntaselo a Xemnas, a lo mejor tiene algo que ver con su pelo.
Ambos dejamos escapar una sonrisa, pero la mía se desvaneció al ver que volvíamos sobre nuestros pasos hacia la “senda del no ser”
Hikari: ¿Y el resto?
Señalé hacia una puerta que llevaba a otra zona.
Axel: Hasta aquí puedo decir.
Hikari: ¿Ya está? ¿No hay más?
Axel: Sí, pero tú no tienes acceso a esa parte chiquitina.
Hikari: ¿Por qué?
Axel: Porque no, vámonos y prometo invitarte a algo en villa crepúsculo, ¿Te ape?
Hinché los carrillos, pero acabé por seguirle y abandonar el castillo.
Axel: Bueeeno, cuéntame.
Hikari: ¿El qué?
Axel: No se, algo, hace un montón que no hablamos…
Hikari: Uhm…
Fijé la vista sobre mi copa de helado ve vainilla mientras que comenzaba a derretirse lentamente
Axel: ¿Qué te pareció pues la visita con Xeris? No me has dado muchos detalles… ¿Qué me dices del cara-colador?
Hikari: No te sabría decir… Ciertamente me llevé una sorpresa con lo de Dex y ella…
Axel: Hombre, Xeris y Dex se parecen.
Hikari: Pues como no sea en el blanco de los ojos…
El pelirrojo se encogió de hombros
Axel: Ambos tienen el pelo negro.
Suspiré y me recliné sobre el respaldo de la silla. El pelirrojo permaneció unos instantes mirándome con los brazos cruzados y apoyados sobre la mesa posiblemente esperando una respuesta por mi parte de alguna clase….Tras breves instantes en esta postura desistió y cogió su cucharilla. Justo cuando iba a hundirla en su copa de helado un gato negro aterrizó sobre la mesa y derribó el helado del pelirrojo.
Axel: ¡La madre que…!
El animalito soltó un bufido y luego me miró a mí con ojos curiosos.
Axel: ¡Maldita alimaña del averno!
Axel hizo el amago de golpear al animal, pero en un último momento este saltó y se refugió en mi regazo.
Hikari: Oh, pero que mono que es.
Axel: ¡Suelta a ese demonio para que pueda desollarlo!
Hikari: No te enfades, sólo es un gatito.
Axel: ¡Ha tirado al suelo MÍ helado de chocolate con virutitas de chocolate, caramelo, almendras y nata! ¡Exijo venganza! ¡Exijo su muerte!
Ignoré al pelirrojo y le acaricié por detrás de las orejas al minino el cual se puso a ronronear. Era tan mono y suavecito…
Hikari: ¿Tienes hambre chiquitín?
Axel: ¡Pero no le des de comer! ¡Loca!
Le saqué la lengua al pelirrojo y el gatito por alguna razón pareció sonreírme con sus ojos color miel.
Hikari: Uhm… No tiene collar…
Axel: Porque es un sucio gato callejero.
Hikari: ¡Es sumamente adorable!
Axel: Y una mierda.
El gatito bufó de nuevo y Axel le respondió de la misma manera.
Hikari: Eres peor que un crío
Tras esto el gatito saltó de mi regazo al suelo y tras mirarme desapareció tras saltar al otro lado de un muro.
Hikari: Oh, con lo mono que era….
Axel me miró con el ceño fruncido y le hizo una señal a la camarera. Tras engullir su segundo helado, bueno, realmente era el primero que se tomaba, y pagar, el pelirrojo se levantó. Acto seguido yo hice lo mismo y nos fuimos calle arriba hacia la estación.
Axel: ¿Sabes? Voy a echar de menos esta tranquilidad…
Hikari: ¿Por? Es decir, ¿Por qué dices eso?
Axel: Ya nada va a ser como antes…
El pelirrojo se metió las manos en los bolsillos y siguió caminando con la vista fija en el suelo.
Justo entonces me paré en seco. Por un instante un mágico resplandor me cegó los ojos. Giré la cabeza y me encontré con el austero escaparate de una tienda de antigüedades de un discreto color gris. Me acerqué hacia él. Pese a que el cristal, tanto por dentro como por fuera, estaba sucio y lleno se polvo, los artículos y la tienda estaban impecables. Mis ojos se clavaron en un pequeño objeto situado en un escondido rincón. Era una espada un tanto más fina y corta que la mía, con una preciosa empuñadura de plata mezclada con tonos morados. Al final estaba adornada con dos borlas, una lila y otra blanca. Me fijé más en la empuñadura, en ella había algo grabado, pero… Era una caligrafía tan pequeña y estilizada… Demasiado como para que yo pudiera leerlo.
Axel: ¿Qué has visto?
No respondí, seguía embelesada por el brillo plateado del filo de aquella maravilla. El pelirrojo suspiró con resignación.
Axel: Mujeres… ¿Quieres entrar?
Hikari: ¿Eh?
Axel: Que si quieres entrar
Hikari: …
Miré al escaparate y luego a las esmeraldas que el pelirrojo tenía por ojos.
Hikari: Mejor no… Si entro querré llevármela y ni tengo dinero ni me apetece delinquir hoy…
Suspiré y me alejé del escaparate, caminando hacia la estación cabizbaja
Axel: Oye…
El pelirrojo paró y me giré hacia él.
Axel: Tengo que ir a por una cosa…
Hikari: ¿Te acompaño?
Axel: No, no, déjalo, vete y ahora te alcanzo.
Hikari: Voy a casa de Thess
Axel: Vale, te veo allí.
Me encogí de hombros y me acerqué al andén mientras que el pelirrojo se perdía lentamente entre la gente. Entré en el vagón a base de empujones, asumiendo el hecho de que no quedarían sitios libres para sentarse.
Cuando se cerraron las puertas apoyé la cabeza sobre el cristal. Entonces lo vi, justo delante de las puertas estaba el gato negro de antes, sentado, moviendo suavemente la cola, con sus ojos de color miel clavados en los míos y la espada del escaparate entre los dientes.

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La aristocracia se viste de terciopelo y llora lágrimas de color carmín en su campo de flores de papel

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