Capítulo 13

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Capítulo 13

Mensaje  Hikari el Mar Feb 16, 2010 8:02 pm

Capítulo 13
Informes de un mundo perdido VI





Atlas intentaba mediar en el pique que tenían Aura e Inner desde su última partida de cartas mientras que caminaba por las tortuosas calles de aquella parte de su mundo natal.
Atlas: Está bien, como volváis a dar un berrido más os encadeno y amordazo en la bodega de la nave ¿Queda claro?
Inner: ¡Empezó ella!
Atlas: ¡Como si lo hizo Perico el de los palotes!
Inner: ¡Pero...!
El bufido que pegó Atlas silenció a Inner.
Atlas: Dioses...Es la última vez que os llevo a los dos juntos de paseo...
Atlas entonces se paró frente a un antro que tenía muy mala pinta.
Atlas: esperadme aquí...No tardaré mucho.
Inner: ¿este es el sitio?
Atlas: Eso parece...
Aura: pero...este sitio da miedo...
Atlas: no es mi culpa que Cómo suela entrar esta clase de antros...
Inner: ¿No podemos ni siquiera pasar para tomar algo?
Aura: Yo tengo un poco de hambre...
Inner: ¡Pues como no tengas dinero no pienso invitarte a nada!
Aura: Oh, Inner, porfa...
Inner: ¡No!
Ambos entraron en el local antes que Atlas. Este sonrió levemente y suspiró antes de entrar.
Al fondo, en una mesa lo bastante grande como para servirle a diez personas, estaban sentados ya los cinco hermanos, todos tan impecables como siempre. Pero se mecía levemente en la ajada silla de madera en la que se sentaba, Cuándo refunfuñaba con el ceño fruncido palabras sin sentido mientras que miraba con cierto nerviosismo la hora en un reloj de bolsillo que sujetaba entre sus manos, Por qué mascaba chicle a la vez que miraba al techo mientras que Cómo jugueteaba con un cuchillo y Dónde seguía a Atlas con la mirada mientras que este se acercaba.
Atlas tomó asiento entre Pero y Porqué.
Atlas: siento el retraso, ya iba a irme cuando Vellota se estampó contra el parabrisas de mi nave justo antes de que despegara, esa es la única razón por la que me enteré que se organizaba esto y...
Cómo: No es preciso que te disculpes, mea culpa por organizar las cosas tan de repente y sin avisar.
Cuándo: Si no hubieras escogido una taberna en el rincón más perdido del mundo todos habríamos llegado antes.
Cómo: Me diréis que no es perfecta.
Atlas recorrió con la vista el lugar fugazmente. Por dentro era más bonito que por fuera. Estaba decorado de una manera muy hogareña y acogedora, pero tampoco le apetecía mucho fijarse en los detalles.
Atlas: Si, no está mal.
Por qué: Bueno, vamos al grano, servidor lleva una semana de abstinencia y necesita salir esta noche...
Por qué miró al rededor mientras que se mordía el labio interior con sus resplandecientes y grandes colmillos y luego terminó la frase
Por qué: No me siento muy seguro tan rodeado de gente en mi estado actual, hay demasiados corazones bombeando sangre...No se si me entendéis.
Cómo: Descuida, no tardaremos mucho, aunque preferiría que esto fuera una tranquila reunión familiar, ya sabéis, hace siglos que no pasamos un día entero los seis juntos.... Cada vez disponemos de menos tiempo para vernos y es realmente triste que los integrantes de una familia se distancien de la forma en la que nos estamos distanciando nosotros...
Cuándo: Pues a mi me podríais excluir de estas chorradas....Yo he tenido que cancelar mi cena para venir aquí, así que espero que valga la pena...Yo, que ahora podría estar codeándome con ciertas personalidades de la nobleza en la grandiosa mansión de la...
Dónde: Cállate
Cuándo le miró sorprendido y contrariado para después fruncir el ceño y mirar de nuevo hacia su reloj. Entonces se quedaron todos en silencio durante unos instantes, abstraídos, embarcándose en un viaje astral lejos de todo. Atlas escapó del bullicio del local, del chasquido de los cubiertos y de los platos, del olor a cerveza, de la humedad de las paredes de madera y...
Pero: Bueno...
Atlas volvió de golpe al mundo real. Pero dejó de balancearse y se sentó como una persona normal en la mesa. Miró a Cuando, el cual estaba olfateando el ambiente en busca de algo.
Pero: Oye, hermano... ¿Hay alguna razón especial por la que nos hayas hecho reunirnos aquí? Es decir, hay cientos de miles de sitios ubicados en mejores zonas que este.... ¿Por qué entonces...?
Cómo: Oh, no, nada especial...
Cómo olfateó el ambiente de nuevo, al instante giró la cabeza hacia la barra. Todos los demás siguieron su mirada hasta encontrarse con una joven. Era de la raza de los vulgarmente conocidos como hombres-lagartos y era la que parecía ser la hija del dueño de la taberna, un hombre ya entrado en años que se escondía detrás de la barra. Iba cargada con ocho platos que llevaba gracilmente entre la cabeza, los brazos y su cola de reptil. Tenía la cabeza tapada por un pañuelo, tanto los hombres como las mujeres lagarto carecen de pelo, de modo que para hacerse más agradables a la vista de otras razas, las féminas envuelven su cabeza pelada, generalmente, con lujosos pañuelos o sombreros, pero esta pobre como mucho se contentaba con un paño un poco sucio.
Cómo: ¿No es una ricura? Se llama Elisabeth...
La tal Elisabeth cruzó su mirada con la de Cómo y le saludó con un leve movimiento de cabeza y una afable sonrisa.
Dónde: ¡Tu nos has traído aquí por la camarera, fulero! ni reunión familiar ni leches
Cómo: Ejem, no, no es eso, es que... Casi no nos vemos y...es una pena.
Cómo miró a Atlas en busca de apoyo ante la acusadora mirada de sus otros hermanos.
Atlas: es cierto, pobrecillo, acuchilladle después, dejadle al menos la oportunidad de buscarse una excusa mejor.
Cómo: ¿Pero tu de que lado estás?
Atlas: del de la verdad.
Cómo: Además, las reuniones familiares no hacen daño a nadie... ¿Verdad?
Por qué: excepto a t...
Cuándo: Pues a mi si, me ha estropeado la cena.
Pero: ¡Pero si tienes una cada noche!
Cuándo: ¡No es la cena! ¡Es el compromiso social que la envuelve! Y...
Elisabeth: ¡Ya estoy aquí!
Cómo: Eh....
Cómo permaneció paralizado bajo los verdosos ojos de pupilas felinas que ahora se centraban sobre él.
Atlas: No hemos decidido.
Elisabeth: Oh, pues dadme un toque cuando terminéis.
La joven le guió el ojo a Cómo y este pareció salir del shock.
Por qué: Uy, uy, uy ¿De veras que no hay nada que tengas que contarnos Cómo?
Cómo: Solo que... Vengo mucho por aquí... Y ya me conocen y...
Pero: ya, ya.
Dónde: Dejadle, ya es hora de que este personajillo siente la cabeza en vez de ir de burdel en...
Atlas: ¿Sabéis qué vais a tomar?
Atlas alzó sus ojos del menú para perforar con la mirada los de Dónde.
Dónde: ejem, pues yo...
Por qué: Carne. Montañas de carne, lo más cruda posible...
Todos miraron a Por qué con ojos desorbitados y se alejaron lentamente de su lado.
Por qué: ¿Qué?
Cuándo: No, nada, solo que creo que lo mejor sería que fueras a lamer la sangre que habrá por las encimeras de la cocina porque si no...
Por qué: ¡Calla! A diferencia de ti yo no puedo controlar mi sed de sangre, esa es mi maldición y no es algo para reírse estúpido.
Cuándo optó por no volver a hablar en un tiempo y nadie pareció hacer la más mínima objeción. Atlas volvió a mirar por la ventana. Pero tenía un pequeño defecto, no importaba cual fuera la situación, el siempre se veía obligado a llenar los momentos de silencio...
Pero: ¿cual es pues el otro tema por el que nos reunimos?
Todos volvieron a mirar hacia la reunión, primero a Pero, y después a Cómo.
Cómo: Atlas puede decírtelo perfectamente.
Atlas arqueó la ceja y le miró con cierta incomprensión
Atlas: me he perdido.
Cómo: Zaynah te lo habrá comentado ¿No?, el problema de las nubes.
Atlas asintió.
Cómo: Ciertas fuentes me han dicho que han visto a Erwing... Con seres extraños... Vestían con túnicas negras y vaporosas...
Dónde: ¿La organización?
Cómo: No, no lo creo, no eran ellos...Pese a que ambos irradian oscuridad en estos ese aura parecía ser más fuerte, como oscuridad, en estado puro.
Todos permanecieron en silencio mirando fijamente a Cuándo.
Por qué: ¿Por qué no nos informaste antes de esto?
Cómo: ¿Por qué extender un rumor sin datos fiables? Pero ya que parece haber ciertas razones por las que suponer que esos datos son fiables pues...
Atlas: creo que nos encontramos ante otro enemigo... Desconocemos sus intenciones y su naturaleza...
Cómo: Sugiero pues que seamos discretos pero que no abandonemos el estado a alerta, al menos en un tiempo...
Cuándo: ¿Y no podías decir esta chorrada por carta o...?
El final del efímero voto de silencio de Cuándo crispó finalmente el apacible rostro de Cómo.
Cómo: ¡No! ¡No vas a ir a tu comida, hermano de modo que cállate, compórtate como es debido y escucha!
Cuándo le miró con sus ojos cual rubíes ahora abiertos como platos ante semejante comportamiento inusual en su hermano.
Atlas puso la mano sobre el hombro de Cómo.
Atlas: Relajémonos todos.
Cómo respiró hondo, en in intento de relajarse, pero cuando volvió a hablar su voz aún sonaba un poco tensa.
Cómo: Lo siento, pero es que....Esta situación ya me pone bastante nervioso como para tener que aguantar el egoísmo...
Le lanzó una mirada fulminante a Cuándo, el cual le ignoraba mientras que limpiaba su reloj.
Cómo: E infantil comportamiento de mi hermano...
Tras una breve pausa Cómo respiró hondo de nuevo y prosiguió.
Cómo: Erwing está metido en algo, intentaré seguirle en los próximos días, quizá aclare con eso su inocencia o culpabilidad... No obstante exijo por vuestra parte mantener la confidencialidad de esta conversación al menos hasta que haya legado el momento, trabajemos los seis en secreto, posiblemente entre nosotros consigamos mover más hilos que toda la cámara de los líderes. ¿Qué me decís?
Los ocupantes de la mesa asintieron levemente.
Cómo: Sugiero que comencemos con un pequeño reconocimiento de la zona afectada, yo puedo liderar un grupo de exploración...
Dónde: Esa zona está prácticamente deshabitada, la población se ha agrupado en torno a la zona central, al rededor del castillo, podrías negociar con Donovan para que te deje a algunos de sus hombres para rastrear el origen de las nubes por mar.
Pero: Cada vez se acercan más a ala costa. He calculado que en menos de una semana podrían situarse sobre las ciudades acuáticas bajo el mar, de modo que no creo que se nieguen a colaborar.
Atlas: No, eso ya es involucrar a más gente...
Por qué: ¿Y qué pasa si se involucra más gente?
Atlas: Que se enterarían por completo de todos los detalles de la situación, cundiría el caos y el mundo se quedaría más deshabitado de lo que ya está.
Cómo: Entonces yo investigo y vosotros analizáis lo que os de e intentáis sacar algo, Echaré un vistazo a las nubes y luego... Me centraré en nuestro amiguito Erwing.
Dónde: ¿solo vas a seguir a Erwing?
Cómo: No tengo ningún otro sospechoso
Dónde: ¿Zaynah?
Atlas: No, no lo creo.
Por qué: ¿Por qué estás tan seguro?
Atlas: Porque pese a que no lo parezca la conozco y se cual es su límite de maldad y os aseguro que ella, aún a su manera, solo pretende lo mejor para este mundo...
Todos permanecieron en silencio...
Atlas suspiró y miró por la ventana.
El cielo estaba oscuro... Posiblemente llovería por la tarde.
Le gustaba la lluvia, era una lluvia dulce, un agua pura, clara y sabrosa, con destellos plateados.
Además, tras la lluvia el campo tomaba siempre un precioso tono plateado y colorido lleno de vida.
Todo se teñía de color plata, casi como el mercurio, hasta que se evaporaba el agua y ascendía nuevamente hasta esas dulces y rosadas nubes de algodón.
Atlas volvió a la realidad cuando reconoció una molesta voz.
Erwing: Oh, vaya, vaya, vaya, mira a quién tenemos aquí...
Atlas, al igual que todos los reunidos en torno a la mesa, se giraron hacia Erwing con un aire de enojo... Ewing tenía el mismo aspecto que siempre, con su largo y lacio pelo recogido en una coleta alta y su liviana armadura siempre brillante y pulida. Su cara, con ciertos aspectos de los dragones, pero también humanos, hacía visible su naturaleza mestiza.
Atlas con un tono algo desagradable respondió al saludo.
Atlas: Hola, Erwing ¿Qué tal?
Erwing: ¿Yo? Bien, bien, sobre todo después de una pequeña reunión extraoficial esta mañana...Por cierto... ¿Sabías que gran parte de la cámara de los líderes está en tu contra? Al parecer todos opinan que esa hija de puta...
Nada más pronunciar esas últimas palabras Atlas se incorporó de golpe, casi tirando la mesa por el camino mientras que la silla chocaba estrepitosamente contra el suelo.
Atlas: Venga, ten narices de decir lo que ibas a decir, ten narices de atreverte a repetirlo Erwing.
Erwing se quedó en su sitio, sin embargo y pese a todo pronóstico plantó cara a la fulminante mirada, ahora carmesí, de los ojos de Atlas y se atrevió a abrir la boca.
Erwing: ¿Y qué harás? ¿Atacarme en un sitio como este? Oh, si, tan lleno de gente y testigos, uhm...eso dañaría un poco tu imagen Atlas.
Al instante, en medio parpadeo, Cómo se metió la mano en uno de los bolsillos internos de su abrigo grisáceo y sacó una ametralladora a lo gángster con la que ahora apuntaba a la sien de Erwing.
Como giró levemente la cabeza hasta cruzar su mirada con la de Erwing. Mostró sus afilados ojos de un azul casi tan transparente como el cristal.
Cómo: El no va a hacerlo porque tiene una reputación que mantener, pero yo, a mi que no me importa ni mi vida ni mi reputación y que tengo un bajo estatus social, bah, no me importa lo que me pase si con ello puedo volarte la cabeza.
Erwing pegó un respingo.
Erwing: Sois todos igual de peligrosos e inestables ¡Deberían de encarcelaros a todos!
Cómo cogió con su otra mano, de la misma forma que antes, un revolver y le apuntó al pecho.
Cómo: Fuera.
Cómo señaló con la cabeza en dirección a la puerta. Erwing le miró, miró a todos los presentes, escupió en el suelo y embozándose en su capa se fue.

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La aristocracia se viste de terciopelo y llora lágrimas de color carmín en su campo de flores de papel

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