Capítulo 29

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Capítulo 29

Mensaje  Hikari el Mar Feb 16, 2010 8:15 pm

Capítulo 29
La naturaleza de ambos






Viajaba en el tren de Villa crepúsculo en dirección a la zona comercial. Iba completamente inmersa en mis pensamientos dándole vueltas a los últimos acontecimientos, cuando un hombre se sentó a mi lado. Le miré discretamente. Iba trajeado y tenía cierto aire de persona importante aunque no supe definir exactamente por que. Llevaba un bonito “gorro”, con pinta de ser caro, de color hueso, a juego con su traje. Lo poco que resaltaba de su vestimenta se encontraba en su pecho, sobre una impoluta camisa blanca, donde lucía una corbata negra que le daba un toque oscuro a su indumentaria a parte de unos zapatos marrones. Su piel era tan pálida que daba la impresión de que nunca hubiera caminado bajo el sol. Me fijé en sus manos, apoyadas en sus rodillas. Eran muy estilizadas, con largos y delgados dedos propios de un pianista.
El hombre, que hasta ahora había estado completamente inmóvil, se quitó el sombrero, dejando al descubierto la totalidad de su cara. Tenía unos preciosísimos ojos de color azul eléctrico. El hombre torció el tronco en dirección opuesta a mí y se quedó mirando por la ventana. Su corte de pelo era un poco más corto por la parte de las sienes, formando una cresta que empezaba con un mechoncito de pelo a modo de flequillo y terminaba con una larga y lacia coleta de pelo blanco. Creo que eso fue lo que más me chocó, su pelo blanco, completamente, pese a que no aparentaba más de treinta.
Entonces el hombre se giró y reparó en mí y en el hecho de que llevaba un rato observándole descaradamente. Se me quedó mirando unos instantes con cierto aire de estupefacción y sorpresa, detectable en el brillo de sus ojos. Al poco tiempo de di cuenta de que a menos que él apartara la mirada yo no podía dejar de mirarle. Esos enormes y bonitos ojos… Cuando los miraba sentía algo extraño, me invadía el miedo hacia sus extrañas pupilas felinas, sin embargo, esa sensación se veía contrarrestada por el hecho de que me resultaba extrañamente familiar… Era, no se… Cuando le miraba me sentía acogida, me sentía como en casa. Justo entonces algo se iluminó en su cara, como una revelación, y en su boca se dibujó una pequeña sonrisa. Me sentí algo intimidada mientras que me miraba en silencio sonriente. ¿Nos conocíamos?
El tren aminoró la velocidad y una voz anunció por los altavoces la siguiente parada. El hombre recogió su sombrero, y con una exagerada reverencia a modo de despedida, salió del vagón y se perdió entre la gente de la estación.
No podía quitarme su imagen de la cabeza, era como si me la hubieran grabado a fuego o algo así…Sobre todo sus ojos, esos ojos…Me sonaban de algo.
Continué mi camino un par de estaciones más.
¿Estaría ya Dex en la cafetería?
Si, por supuesto que sí, y me saludó con una amplia sonrisa., lo que más me gustaba que me dedicaran últimamente.
Estuvimos hablando de tonterías y de chismes, pero no le conté nada de lo de Yexhana. Sin embargo, el buen rato que estábamos pasando se acabó en cuanto Dex me miró muy serio, con el ceño levemente fruncido.
Hikari: ¿Qué pasa?
Dex: Hi…
Hikari: ¿Si?
Dex: Tercera mesa a partir de la esquina de mi derecha, a tus siete en punto ¿Te suena alguno de ellos de algo?
Busqué la mesa. Era una mesa grande, había cuatro hombres y una mujer sentados en ella. Me dio un vuelco el corazón al chocarme de golpe con los ojos azules del hombre del tren, mirando directamente a los míos. Me estremecí al verle sonreír y giré bruscamente la cabeza hacia nuestra mesa. Tuve que hacerlo, fue una sensación rara la de volver a mirarle… Como cuando te soplan en la oreja para hacerte cosquilitas. Dex se fijó en mi reacción y a continuación formuló su pregunta.
Dex: ¿Cuál?
Hikari: El de blanco, me lo he encontrado hoy viniendo hacia aquí…
Dex entonces apartó la mirada y se giró ligeramente para vigilar la mesa por el rabillo del ojo.
Hikari: ¿Qué pasa?
Dex: También está ahí el tipo del gato, al lado del de blanco…
Dex volvió a girarse y luego me miró fijamente, completamente serio.
Hikari: ¿Qué sucede Dex?
Dex: Nos llevan siguiendo toda la tarde.
Pegué un respingo.
Dex: Desde que te recogí en la estación, el del traje blanco salió de dos vagones más allá del tuyo. Luego llegaron en un coche negro la chica y el tipo que tiene la gabardina y va vendado de pies a cabeza.
Me fijé en esos dos.
La chica tenía el pelo corto, verde y tenía una especie de cicatrices en la cara, como puntitos debajo de los ojos. El de las vendas estaba embozado en una de esas típicas gabardinas de detectives con un sombrero a juego. De su abrigo se escapaban un par de largas y delgadas piernas cubiertas por unos pantalones de color grisáceo.
Dex: Y el del gato, el tal…
Hikari: Por qué
Dex: Si, ese estaba en la mesa cuado llegamos.
Volví a mirar disimuladamente hacia la mesa. Ahora eran todos sus ocupantes los que tenían los ojos fijos en nosotros.
Dex: Vámonos.
Dex se incorporó de golpe y me cogió del brazo con suavidad para que le imitara.
Pagó el dejando dos platines de propina y tiró de mí hacia la puerta.
Dex: te acompaño a casa.
Dex andaba casi pegando zancadas por la calle mientras que tiraba de mi cogiéndome de
la mano.
Hikari: Estoy bien Dex.
Dex: Insisto.
Hikari: ¿Qué es lo que te pasa?
Dex: Los de esa mesa…
Dex paró y miró al suelo, pero sin soltarme la mano.
Dex: No son gente normal.
Hikari: ¿A que te refieres? ¿Y como lo sabes? Es decir, no es muy común encontrar a alguien así pero…
Dex: No son humanos, ninguno, ni siquiera el gato de Por qué es un “gato” como nosotros lo conocemos…
Hikari: ¿De que estás hablando?
Dex: Pues… olvídalo, déjame llevarte a casa por favor, me sentiré mas tranquilo.
Quise rechistarle y exigirle más información pero la expresión de su rostro mostraba que realmente estaba nervioso y preocupado.
Hikari: Está bien.
Caminamos ahora más lentamente. Hacía un poco de frío. Metí una mano en el bolsillo y la que Dex sujetaba la deslice dentro del bolsillo de su gabardina. Dex me miró arqueando una ceja y luego me dedicó un sonrisilla. Me soltó la mano, me rodeó los hombros y me acercó a él.
Dex: ¿Tienes frío?
Hikari: Un poco
Dex: Hoy no tengo bufanda
Hikari: Ya
Dex: Entonces démonos prisa.
Dex apretó el paso y llegamos enseguida a casa de Thessla. Subí las escaleras suspirando mientras que Dex revoloteaba a mí alrededor.
Dex: De verdad que no me importa, sabes que yo duermo en cualquier sitio: en el sofá, en el suelo, en tu cama…
Hikari: Por última vez Dex, no, no puedes quedarte a dormir.
Dex: Pero si ya sabes que yo soy un buen chico.
Hikari: No te lo crees ni tú.
Dex finalmente asumió la derrota y abandonó el porche caminando hacia la calle, esperando a que yo entrara en casa. Abrí la puesta y tras despedirme con la mano entré en la casa. Cerré la puerta y me disponía a cerrarla con llave cuando sentí una presencia a mis espaldas. Me giré bruscamente. Ahí estaba, sentado en el reposabrazos del sofá cama, el hombre de blanco.
¿?: Hola Hikari.
El corazón me latía violentamente en el pecho. Hice un amago de intentar abrir la puerta para salir.
¿?: Yo que tú no lo haría, tengo cosas importantes de las que debemos de hablar y sería poco cortés irte teniendo un invitado en casa ¿No?
Hikari: De invitado nada, a la puta calle como no me digas...
¿?: ¿Cómo está Thess?
Hikari: ¿Eh?
Permanecí unos instantes mirándole en silencio. Hasta que me atrevía a formular la pregunta.
Hikari: ¿Quién eres?
¿?: Oh, cierto, disculpa mis modales.
El hombre se quitó el sombrero e hizo una exagerada reverencia de nuevo.
Atlas: Mi nombre es Atlas, alteza y estoy aquí para serviros.
Era el del sueño, sin lugar a dudas.
Hikari: ¿Eres real? ¿N-No es un sueño?
Atlas: No, soy de carne y hueso.
Hikari: Thessla me habló de ti, o algo parecido.
Atlas: ¿De veras? ¿Y que te dijo?
Hikari: Cosas no muy bonitas y sobretodo que no me acercara a ti.
Atlas: ¿Y eso?
Me encogí de hombros.
Atlas: Interesante.
Hikari: Dime...Atlas, ¿es este el momento apropiado para contestar a las preguntas que te hice en sueños?
Atlas: Oh, lo has adivinado pese a la máscara.
Hikari: Era obvio.
Atlas se sonrió
Atlas: Si, supongo que si. Responderé a lo que desees.
Hikari: Bien, porque tengo unas cuantas más.
Atlas: Entonces demos un paseo.
Caminamos por la zona cara de Villa Crepúsculo y entramos en una cafetería. Allí Atlas contestó a todo lo que le preguntaba sin omitir detalle alguno, mirándome con sus dulces ojos azules y la manos entrelazadas, apoyadas sobre la mesa.. Gracias a él me enteré de todos los sucesos que tuvieron lugar en mi primer año de vida, como luego la organización invadió mi mundo y como Axel me llevo a otro. Al menos parte de mi pasado ya estaba algo mas claro, pero ¿como llegué de eso a estar en la Organización? Había tantos espacios en blanco, tenia que hablar con el pelirrojo o con Thessla, seguramente ellos podrían rellenar mis recuerdos, sobretodo Axel. Miré el humeante chocolate mientras que pensaba en el mejor momento para hablar con él.
Atlas: ¿Estas bien?
Hikari: Si, simplemente lo estoy asimilando todo.
Atlas: Como decía, nuestro mundo ahora está sin gobernante, Zaynah, la mujer de la que te acabo de hablar, intenta medio organizarlo todo, pero es algo muy inestable, en cualquier momento parece estar apunto de derrumbarse todo. Por eso necesitamos que Thessla siente la cabeza y vuelva a casa a cumplir con su deber.
Atlas se puso la mano en la frente con aire pensativo mientras que miraba hacia su café.
Atlas: No se que fue lo que hice mal con su educación. Quizá tuve que insistirle mas o llevarla de nuevo a casa en vez de dejarla aquí, no lo se…
Hikari: Ni yo, pero Thessla siempre ha ido mucho a su rollo, no se, como que pasa un poco de los demás y…
Atlas: Lo se, créeme que lo se.
Por primera vez los ojos de Atlas parecían trasmitir una pizca de pena.
Quise reprimirme la pregunta, pero no pude evitarlo.
Hikari: Atlas… ¿Qué fue lo que pasó con Thessla?
El vampiro suspiró, se pasó la mano por el pelo y se rascó la nuca. Finalmente abrió la boca para contestar.
Atlas: Me preocupaba el rumbo que estaba tomando su vida, sobre todo por el hecho de que estaba dejando de lado los estudios. Tuvimos una charla al respecto y…
Atlas volvió a pasarse la mano por el pelo.
Atlas: También tocamos el tema de sus futuras responsabilidades. Era algo de lo que no habíamos hablado “en serio” y supongo que fue entonces cuando de dio cuenta de lo que significaba estar en su posición, de que tendría que velar por la felicidad y el bienestar de su pueblo antes que en el suyo. Thessla me dijo con total tranquilidad que su pueblo le daba igual, que no pensaba volver. Como era lógico yo me enfadé y reconozco que fui algo brusco con ella. En respuesta a esto, Thessla me prohibió volver a acercarme a ella hasta nueva orden.
Hikari: ¿Y no has vuelto a hablar con ella desde entonces?
El vampiro negó con la cabeza con aire apenado.
Hikari: ¿Entonces que propones que hagamos?
Atlas: Tienes que convencerla, o engañarla para que yo pueda volver a verla y hablar con ella.
Hikari: Haré lo que pueda.
Dije tras suspirar. Thessla no era tonta y a mí en estas cosas siempre se me acababa viendo el plumero.
Mientras que comenzaba a trazar mi plan maestro Atlas pagó la cuenta y me llevó de vuelta a casa. Cuando llegamos allí había alguien inesperado.
Dex estaba de pie en medio de la calle frente a la puerta de la casa de Thessla.
Dex: Hi, aléjate de él…
Altas revisó a Dex de arriba abajo y se sonrió maliciosamente.
Atlas: Ahora entiendo a lo que se refería Por qué con aura peligrosa…
Hikari: ¿Eh?
Dex: Hi, no sabes lo que es, no puedes verlo, es peligroso.
Atlas: ¿Peligroso?
El vampiro estalló en una estridente carcajada que me puso los pelos de punta. El tono de voz de Atlas se volvió algo más violento.
Atlas: No me hagas reír. Dada tu condición no creo que seas el más apropiado para decir que YO soy peligroso.
Dex apretó los dientes. Su iris cambió de color a un rojo intenso.
Dex: Tú y tu amiguito Por qué sois muy graciosos.
Atlas: Yo solo señalo lo evidente. Los vampiros tenemos cierto autocontrol sobre nuestra naturaleza a diferencia de los de…
Dex: ¡NO LO DIGAS!
Entonces una sustancia viscosa de color carmín se acumuló en la mano de Dex en milésimas de segundo, formando una especie de tentáculo que salió disparado hacia Atlas atravesándole el hombro. Dex hizo un brusco movimiento con el brazo y la sustancia volvió a acumularse alrededor se su mano. Apenas puede verlo bien, nos pillo de sorpresa tanto al vampiro como a mí. ¿Desde cuando Dex podía hacer esas cosas? ¿Y que era eso?
La cosa carmín flotaba y se arremolinaba alrededor de su mano y su muñeca. Tenía el aspecto de un líquido levitando ajeno a las fuerzas de la gravedad, moviéndose libremente en su orbita alrededor del brazo del pelo-pincho.
Atlas se sujetó el hombro pero por lo demás seguía impasible. Su cara no reflejó la mínima expresión de dolor. La sangre de su hombro iba manchando lentamente su precioso traje. Quise acercarme a él, pero me indicó con su mano ensangrentada que no lo hiciera, sin ni siquiera apartar la mirada de su oponente.
Atlas: He de admitir que me ha sorprendido...
Atlas agachó la cabeza y comenzó a reírse por lo bajito. Entonces la alzó con una sonrisa en el rostro un tanto siniestra. El vampiro ahora también tenía los ojos rojos.
Atlas: Dime… ¿Quién sabe realizar ese ataque? ¿Tú… o el otro?
Dex abrió los ojos desmesuradamente y apretó los dientes con furia. La cosa carmesí se revolvió con violencia.
Dex: ¡CIERRA LA BOCA!
Dex volvió a realizar el mismo ataque, pero esta vez Atlas fue más rápido y agarró la masa carmesí de Dex con los dientes.
Dex entonces soltó un alarido de dolor mientras que se le marcaban todas las venas del brazo. Intentó recoger la cosa en su mano como antes, pero no pudo.
Dex: ¡Hijo de…!
Pero no pudo terminar la frase sin soltar otro aullido de dolor.
Atlas: Y aún puedo apretar más…
Dijo el vampiro entre dientes. Dex volvió a gritar y se sujetó el brazo.
Hikari: ¡BASTA!
Atlas me mantuvo la mirada unos instantes y entonces soltó a Dex, relamiéndose.
Atlas: Oh, O+, mi favorito.
Dex estaba jadeante. Recogió la masa en su mano derecha y la hizo desaparecer.
Dex: Capullo…
Atlas miró a Dex desafiante, con una media sonrisa enseñando los colmillos. Acto seguido se giró hacia mí. Le devolví la mirada con el ceño fruncido a modo de reproche. Atlas suspiró poniendo carita de arrepentimiento.
Atlas: Lamento mi comportamiento Alteza.
Hizo una leve reverencia y se incorporó de nuevo.
Atlas: Ruego que me perdonéis, pero he de irme ya. Lamento que sea así, pero mi visita no ha resultado como esperaba.
Dex miraba todos los movimientos del vampiro con el cuerpo en tensión, como esperando el momento para poder abalanzarse sobre él. Atlas le soltó un bufido de advertencia y se giró de nuevo hacia mí.
Atlas: Volveremos a encontrarnos alteza.
Atlas hizo de nuevo una reverencia y tras ponerse su sombrero se dio media vuelta. Me despedí con la mano de el mientras que se alejaba y fui a socorrer a Dex.
Dex: Odio a los vampiros.
Dijo mientras que se crujía los nudillos del brazo herido.

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La aristocracia se viste de terciopelo y llora lágrimas de color carmín en su campo de flores de papel

MIS FALTAS DE JORTOGRAFÍA SON SAGRADAS!!!XD
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